Les saludo al inicio de la Cuaresma.
Este año les voy a invitar a pensar
en las antiguas tradiciones de preparación en solidaridad con los candidatos al
bautismo, a pensar en las viejas disciplinas de la oración y el ayuno y la
limosna y el estudio, mediante la atención en aquellos que están más allá de
nuestras comunidades, en el mundo en desarrollo, que viven en la pobreza
extrema.
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| Objetivos de Desarrollo del Milenio |
Les invito a utilizar los Objetivos
de Desarrollo del Milenio como enfoque en el estudio y la disciplina y el
ayuno y la oración durante la Cuaresma de este año. Les voy a recordar que los
Objetivos del Milenio para el Desarrollo se refieren a la curación de la peor
hambre del mundo. Se refieren a logar que todos los niños tengan acceso a la
educación primaria. Se refieren a lograr “empoderar” a las mujeres. Se refieren
a asistir en las cuestiones de la salud materna y la mortalidad infantil. Se
refieren a ayudar en los problemas de las enfermedades transmisibles como el
SIDA y la malaria y la tuberculosis. Se refieren a un desarrollo ecológicamente
sostenible, logrando que la gente tenga acceso a agua potable y saneamiento y
que las condiciones en los barrios pobres se alivien. Y por último, se refieren
a la ayuda, la ayuda extranjera. Se refieren a las relaciones comerciales, y se
refieren a la creación de alianzas para el desarrollo sostenible en este mundo.
Cuando oren durante los cuarenta
días de Cuaresma, les animo a socorrer las necesidades de los que tienen menos
en todo el mundo. Les invito a estudiar, tanto acerca de cómo viven los seres
humanos en otras partes del mundo y acerca de nuestra responsabilidad como
cristianos.
Lo que dice la Biblia, con más frecuencia
que cualquier otra cosa, es atender a las necesidades de las viudas y de los
huérfanos, y de los destituidos. Jesús mismo dice: “Cuiden a los más pequeños
de estos”.
Les invito a considerar la
disciplina de dar limosna en esta Cuaresma y recordar a aquellos en el mundo en
desarrollo que no tienen nada.
Les deseo una Cuaresma bendita y al
final una resurrección gozosa, y que sea compartida con todos en todo el mundo.
Que Dios les
bendiga.
La Rvdma. Katharine Jefferts Schori
Obispa Presidente y Primada
Iglesia Episcopal






